La historia del abrojo

La historia del abrojo

Érase una vez un pequeño abrojo que gustaba de estar pegado a mi ropa.
No es que mi ropa fuera hermosa.
Era mi olor y calor.
Mi contacto. Mi refugio.

Este abrojo solo sabía de estar protegido.
Solo buscaba ser contenido y acunado.
No era un capricho ni un vicio ni una manipulación. Era una necesidad.

Oh casualidad yo también necesitaba tenerlo «abrojado». Solo que escuchaba tantas voces y opiniones que no me dejaban escucharme a mi misma.

Asi van 20 meses de abrojo. El abrojo más hermoso y tierno y dulce.

Enferma el desamor. No el amor.
Enferma el abandono no los brazos.
No será abrojo toda la vida…

El amor no malcría.
Más amor por favor.

Tags: